“Historias de un pueblo”. Novela política de corte liberal que nace con el objetivo de dar respuesta a una pregunta: ¿por qué nuestra situación democrática vigente se ha desvirtuado considerablemente? Una reflexión que llevó a la escritora, de la mano de las vicisitudes de unos personajes, acaecidas en un hipotético pueblo español, Matahambre, a abordar los principales problemas que corroen los cimientos de nuestro Estado y que comienzan por el primer escalón, los Ayuntamientos. (Leer más)
"Historias de un pueblo", la primera novela editada por el autor (Ibiza Melián), aunque con anterioridad ya había publicado distintos ensayos, nace con el objetivo de dar respuesta a una pregunta: ¿por qué nuestra situación democrática vigente se ha desvirtuado considerablemente? Una reflexión que llevó al escritor, de la mano de las vicisitudes de unos personajes, acaecidas en un hipotético pueblo español, Matahambre, a abordar los principales problemas que corroen los cimientos de nuestro Estado y que comienzan por el primer escalón, los Ayuntamientos.
Ya la puedes descargar o comprar en formato impreso en el siguiente enlace:
“Historias de un pueblo”, una novela que no olvidarás.
“Historias de un pueblo”, nació con vocación de hallar una respuesta para determinada pregunta que me hacía insistentemente: ¿por qué nuestra situación democrática vigente se ha desvirtuado considerablemente? Una reflexión que me llevó, de la mano de las vicisitudes de unos personajes, acaecidas en un hipotético pueblo español, Matahambre, a abordar los principales problemas que corroen los cimientos de nuestro Estado y que comienzan por el primer escalón, los Ayuntamientos.
Interpelándome además sobre cómo podremos proseguir sosteniendo el inmenso aparato gubernamental nacional. Haciendo un punto y aparte en cuanto al diagnóstico de nuestro régimen electoral se refiere, el cual ha derivado en una abyecta partidocracia. Recordando los valores de aquel incipiente “Estado liberal de derecho”: la necesaria separación de poderes; el anhelo liberal que aspiraba a mostrar un sistema jurídico ordenado, que favoreciera la seguridad y posibilitara que su destinatario supiera a qué atenerse en cada momento.
Destacando el pensamiento de grandes autores y políticos liberales nacionales. Deslizándome por la concepción de las dos Españas, en palabras de Ortega y Gasset: Una “que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida”. Y otra “España vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.” Mas decantándome por la Tercera España, denominada así por Salvador de Madariaga, la de la libertad, la integración y el progreso. Narrando los dispares episodios de nuestro reciente pasado constitucional. Instando finalmente a ejecutar cuanto antes la proclama de Antonio Maura, destacado político regeneracionista de la Restauración, “La Revolución desde arriba”.
Sin más, espero que disfruten, tanto como yo al escribir esta novela, de su lectura. Y quizás, quién sabe, nuestras humildes deliberaciones nos conduzcan a construir un pensamiento colectivo que contribuya, aún incipientemente, a la mejora de nuestra sociedad. Pues hay quien asevera que las utopías del ayer, siempre son las realidades del mañana.
Adolfo Suárez fundaría, el 29 de Julio de 1982, el Centro Democrático y Social (CDS), aspirando a recuperar el electorado de centro que hasta ese momento se decantaba por la UCD. No obstante, lo pretendido por Suárez no se produjo. Primeramente por la Ley Electoral, que fomenta el bipartidismo y la preponderancia de los partidos mayoritarios. Mas la debacle del CDS, no sólo dependió de la susodicha ley, sino también de un PSOE preocupado en conservar el 30% de los votos centristas arrebatados a la UCD en los comicios de 1982, quien ya se había percatado de lo decisivo que resultaba ese segmento para pelear por la mayoría absoluta, por lo que moderaría considerablemente su mensaje. Y un PP, liderado por José María Aznar, empeñado en reubicar el partido en el centro, desplazando inevitablemente al CDS. (Leer más)
Una vez aprobada la Constitución Española de 1978 se disuelven las Cortes y se convocan elecciones generales para el 1 de Marzo de 1979. Proclamándose la UCD como fuerza más votada, aunque sin mayoría absoluta. En el discurso de investidura del viernes 30 de Marzo de 1979, el Presidente anunciaría el fin de la etapa del consenso y el camino hacia la consolidación de la democracia, donde se desarrollaran plenamente la tan necesaria labor ejecutiva del gobierno, como la fiscalizadora de la oposición.
El 3 Abril de ese mismo año tendrían lugar los comicios municipales, los primeros de la democracia. UCD consiguió 29.000 concejales. Si bien los socialistas solamente lograron 12.000, gracias a los acuerdos suscritos con los comunistas, que sacaron 3.600 actas edilicias, se hicieron con importantes cotas de poder en las principales ciudades españolas.
Ahora bien, los mayores pesares para Suárez provendrían de su propia organización. Comienza a irrumpir una idea a propuesta, al parecer, de los democristianos, la mayoría natural, que pasaba por la unión con el partido de Fraga. La conformación del gabinete inicial pretendía aunar a las distintas facciones. Erigiéndose un gobierno, con predominio del vicepresidente y amigo de Suárez, Fernando Abril Martorell. En Febrero de 1980 los barones de UCD se revelan contra él en una Comisión Permanente del partido, y elevan sus quejas a Suárez, provocando finalmente su salida. El 2 de Mayo se renueva el ejecutivo. Lo que es aprovechado por los socialistas para presentar una moción de censura, que no prosperaría, pero que dañaría irreversiblemente la imagen del Presidente y contribuiría a minar su moral. Frente a las múltiples vicisitudes Suárez finalmente concebirá como única salida la dimisión, que hará pública el jueves 29 de Enero de 1981. (Leer más)
Si durante la etapa de la Transición resultaron destacables las funciones desempeñadas por: Su Majestad Juan Carlos I, el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez o Torcuato Fernández-Miranda, entre otros muchos, no menos brillante se mostró la labor de Enrique Fuentes Quintana. Designado por Adolfo Suárez, tras las elecciones del 15 de Junio de 1977, como Vicepresidente Segundo para Asuntos Económicos.
La situación económica del momento era acuciante. La inflación rozaba el 44%. Propiciando el gran endeudamiento empresarial un alarmante incremento del paro. El 25 de Octubre se rubricarían, por parte de los representantes de los principales partidos políticos, los “Pactos de la Moncloa”, ratificados por el Parlamento el día 27. Las medidas adoptadas se encaminaban hacia una reforma fiscal, que evitara el fraude generalizado, tónica hasta aquel entonces imperante. A lo que hay que añadir una política presupuestaria que buscaba reducir el déficit público. Así como la flexibilización del mercado laboral, en pro de crear nuevos empleos. Los resultados no tardaron en llegar, a finales de 1977 la inflación ya se había reducido hasta el 26%, y un año más tarde al 16%. (Leer más)
Otra de las figuras claves de aquel momento es la de Torcuato Fernández-Miranda, autor ideológico de la “Ley para la Reforma Política”, así como facilitador y diseñador del camino que nos conduciría hasta la presente etapa democrática.
Previamente a los comicios del 15 de Junio el gobierno de Suárez legalizará los Sindicatos y reformará la Ley de Asociaciones, al objeto de permitir la participación de los diversos partidos políticos. Aún así se mantendrá el artículo 172.5 del Código Penal, que prohibía las asociaciones que “sometidas a disciplina internacional, se propongan un régimen totalitario”, en clara alusión al Partido Comunista. No obstante, el 9 de Abril, el que será conocido como el “Sábado Santo Rojo”, por coincidir con la Semana Santa, el Presidente decretará su confirmación.
El 15 de Junio tendrá lugar el tan anhelado plebiscito. Resultará vencedora la formación de Adolfo Suárez, la coalición electoral UCD.
El Congreso constituye, el 26 de Julio de 1977, la “Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas”. Quien a su vez nombrará el 1 de Agosto de 1977 la Ponencia encargada de redactar el proyecto de Constitución.
Documento de gran extensión. A tenor del artículo 1.3: “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.” Nace el Estado de la Autonomías. Otra peculiaridad será el bicameralismo asimétrico de las Cámaras. Por otro lado se definirá el Estado como aconfesional. Debido a su difícil modificación es valorado como un texto rígido.
El rasgo más destacable de la norma jurídico suprema fue su gran consenso, nunca antes se había dado en la historia española tan amplia conformidad en torno a una Constitución. Lo que se logró a costa de la claridad y precisión del documento. Ya desde su redacción, en pro del pretendido consenso, se daba por sentado que habría que recurrir al Tribunal Constitucional ante las controvertidas cuestiones autonómicas.
Otro punto que nos reportará enormes quebraderos de cabeza a la postre sería esa preponderancia que se conferirá a los partidos políticos, a modo de resarcimiento por el ostracismo infligido durante el periodo franquista, derivando en la partidocracia vigente. (Leer más)
Ibiza Melián nació el 13 de Julio de 1.974 en Arrecife, Lanzarote. Residiendo mayoritariamente en Fuerteventura, Canarias.
e-mail: ibizamelian@terra.es
Blog Personal: http://ibizamelian.com/
http://facebook.com/ibizamelian
http://twitter.com/ibizamelian