Prácticas de un buen gobierno liberal
El Estado óptimo sería aquel que sea capaz de devolverle al ciudadano, mediante la prestación de servicios, los impuestos que paga. Sus dimensiones deberían circunscribirse a lo imprescindible. Sin olvidarse de auxiliar a los que no alcancen los mínimos necesarios para subsistir. Situando el gasto público en torno al 10 ó 15% de su producto nacional. Y contemplando siempre un presupuesto austero y equilibrado. (Leer más)


Ramsés .... dijo
No puedo estar mas de acuerdo.
Ya era hora el poder leer aquí, en Lacoctelera, un post así.
Salu2.
14 Agosto 2009 | 10:01 PM