Capítulo XLIII: Rápida desvirtuación de una joven democracia
Por raro que pareciese el cambio de régimen en España esta vez no se producía a manos de un pronunciamiento militar, sino de forma natural, sobre los cimientos de un sistema ya agotado. El largo periodo de la Restauración, capitaneada por una longeva Monarquía que no supo adaptarse a los nuevos tiempos, daría paso a la Segunda República mediante unas elecciones democráticas.
Los anhelos de regeneración brotaban en gran parte de la sociedad. Requiriéndose no sólo una profunda modernización política, sino también socioeconómica; la universalización de la educación, intentando llegar a sectores hasta ese momento marginados. Uno de los aspectos que se trataría igualmente estribaría en torno a las espinosas cuestiones suscitadas a tenor de los nacionalismos y regionalismos. Asimismo se pretendía ejecutar una reconversión del colectivo militar.
No obstante, sería en el ámbito religioso donde se enfrentarían los sectores más radicalizados de las dos Españas. Encono que alcanzaría su momento álgido el 11 de Mayo de 1931, tras el incendio y asalto de numerosos conventos, colegios y centros católicos a manos de un grupo de exaltados.
El 28 de Junio de ese año el gobierno convocaría elecciones a Cortes Constituyentes, con el fin de dotarse a la mayor brevedad de un entramado legal sobre el que se consolidara el nuevo régimen. A quien les correspondería elaborar la Constitución. Agrias sesiones de debate en las que se escenificaría la confrontación entre las dos formas de entender España.
Entre los diputados electos se encontraría el sempiterno maestro, José Ortega y Gasset, adscrito a la Agrupación al Servicio de la República. Quien ya comenzaba a atisbar el triste desenlace de la joven democracia. Declarando, el 9 de Septiembre de 1931 en Crisol, a modo de presagio: “(…) ¿Cuál es la República auténtica y cuál la falsificada? ¿La de “derecha”, la de “izquierda”? Siempre he protestado contra la vaguedad esterilizadora de estas palabras, que no responden al estilo vital del presente –ni en España ni fuera de España. (…)” (Leer más)
